Rehabilitación Física


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INFORMACIÓN ALFA-1  

 

 

IMPORTANCIA DEL EJERCICIO PARA LAS PERSONAS QUE TIENEN UNA ENFERMEDAD PULMONAR CRÓNICA 

Fuente: “Ask the Alpha Doc“, Alpha-1 Registry Newsletter, Otoño-Diciembre 2005, Christopher B. Cooper, M.D., Universidad de California, Los Angeles 

PREGUNTA: ¿Es beneficioso un programa de ejercicios para los pacientes que padecen Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina? 

RESPUESTA: El mantener una condición física óptima o ideal es crucial para todo aquel que quiera tener una vida larga, productiva y saludable. De hecho, en estudios de poblaciones numerosas como el de Framingham se han identificado la falta de ejercicio físico como un factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular y la falta de una buena condición física como un factor que a largo plazo puede ocasionar la muerte. Además de estos riesgos, el no hacer ejercicio por puro placer o simple actividad diaria es considerablemente debilitante y compromete muchas de las actividades placenteras de la vida. Esto es todavía más cierto para los pacientes de enfermedades pulmonares crónicas, como los que tienen Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina (Alfa-1). Cuando no nos encontramos en la condición física óptima ocurren varios cambios muy desventajosos en nuestra habilidad para ejercitarnos o realizar las actividades normales del diario vivir. Los músculos que están fuera de condición son más débiles y tienden a acumular más ácido láctico con más rapidez que cuando se encuentran en buena forma. Este ácido láctico estimula la respiración y genera más bióxido de carbono en la sangre. La necesidad de respirar más rápido causa una mayor demanda en el pulmón, lo que obviamente puede ser problemático para pacientes con una enfermedad pulmonar crónica como en el caso de los Alfas, quienes podrían ya tener la función pulmonar comprometida por el enfisema. Un buen programa de ejercicios puede revertir mucho de estos problemas al disminuir la falta de aire (disnea) y un mejorar la capacidad para hacer ejercicio y la calidad de vida.  

Los programas de ejercicios para pacientes con enfermedades pulmonares crónicas generalmente son ofrecidos a través de programas de rehabilitación pulmonar. Típicamente estos programas son ambulatorios en un hospital y ofrecen ejercicios de entrenamiento bajo supervisión de 2 a 3 veces por semana. Las sesiones deben ser personalizadas teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada paciente, pero también deben ser científicamente estructurados por medio de una bien formulada prescripción médica de ejercicio. Cada sesión debe comenzar y terminar con una rutina de estiramiento como parte del calentamiento y el enfriamiento. La rutina de estiramientos es muy importante tanto para evitar lastimar el músculo durante el ejercicio más intenso como para mejorar la flexibilidad, el cual es un factor muy importante en un programa de ejercicios que tiene como meta alcanzar una condición física óptima. Por consiguiente, la meta debe ser acumular al menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada en cada sesión (al menos 3 veces a la semana). Una intensidad moderada significa un ritmo cardiaco rondando en los parámetros de 100-120 latidos por minuto, pero que dependerá de una cuidadosa evaluación individualizada realizada por un médico. El uso de oxígeno suplementario puede ser de ayuda para muchos pacientes durante estas sesiones, ya que les permite alcanzar una mayor intensidad de ejercicio por periodos de tiempo más largos y como resultado obtener un mayor beneficio. 

Los ejercicios de fortalecimiento o resistencia también son importantes y son esenciales para que el programa de ejercicios sea balanceado.  Muchos argumentan que el fortalecimiento muscular es igual de importante que la capacidad aeróbica para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.  El fortalecimiento muscular aunque no contribuye a una mayor capacidad aeróbica  sí aumenta la agilidad y ayuda a mejorar la estabilidad de las articulaciones. Uno de los hechos sorprendentes acerca del ejercicio de resistencia es su efecto beneficioso sobre el manejo del peso. Una libra de músculo magro, el cual está metabólicamente activo las 24 horas del día, quema tantas calorías diariamente como realizar una caminata diaria a una rapidez de 3 millas por hora. Por lo tanto, al aumentar la masa corporal magra o muscular habrá una tendencia a metabolizar o quemar calorías, y  este beneficio se prolongará mientras se mantenga el aumento en la masa muscular. 

Los programas de ejercicios proveen un estímulo positivo para mantener un balance entre la discapacidad y una buena condición física. Los programas clínicos, los cuales tienen una duración de seis a ocho semanas, ayudan a revertir la falta de acondicionamiento físico y colocan al paciente nuevamente en la ruta correcta para alcanzar un nivel más alto de habilidad física. Sin embargo, no termina ahí. Como todos sabemos, el esfuerzo para mantener una condición física óptima necesita ser continuo y los programas de mantenimiento son igual de importantes que los programas intensivos. Muchos programas hospitalarios ofrecen sesiones de mantenimiento a precios módicos o que son cubiertos por los seguros de salud.  Sin embargo, aquellos pacientes con enfermedad más severa deben sentirse cómodos de ejercitarse regularmente por sí solos o en compañía de otras personas. Inscribirse en un club de ejercicio puede ser una buena opción.  


Fuente: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, publicado por Pegasus Healthcare International en asociación con el Colegio Interamericano de Médicos y Cirujanos, 1999. 

arco_iris.jpg (46313 bytes)Los ejercicios de entrenamiento son un componente mandatorio en los programas de rehabilitación pulmonar. Estos ejercicios pueden ayudar al paciente a alcanzar una mayor capacidad y tolerancia para el ejercicio y para la actividad física, aunque su función pulmonar permanezca igual. Estudios han demostrado que pacientes con la EPOC obtienen beneficios fisiológicos y sicológicos cuando realizan ejercicios de entrenamiento aeróbicos. El ejercicio de este tipo también la proporcionan al paciente un área donde ellos puedan probar los límites de su capacidad para el ejercicio, así como también aprender las técnicas correctas para controlar la disnea. Además, esto puede mejorar el consumo máximo de oxígeno y la capacidad de trabajo adquirida por medio del ejercicio, mientras que se reduce la ventilación y el pulso cardiaco, lo que se traduce como un mejor acondicionamiento de la función cardiopulmonar. Estos ejercicios también mejoran la sensación de bienestar general en estos pacientes.

PROGRAMAS DE EJERCICIOS

Las mismas normas y reglas de ejercicios que se usan para las personas saludables se aplican a los pacientes con la EPOC, siendo la frecuencia, intensidad y duración de los ejercicios elementos básicos. Hay una serie de regímenes de ejercicios diferentes que se han probado que son beneficiosos en la EPOC. Los más populares son:

  • Ejercicios aeróbicos de tolerancia de las extremidades inferiores, los que son ideales para mejorar el desempeño de las actividades diarias y reducir la disnea. Las actividades deben ser muy parecidas a las actividades diarias del paciente, como lo son el caminar o montar bicicleta. Por lo general se acepta que el caminar es la mejor forma de ejercicio, el cual es bien tolerado por los pacientes con la EPOC.

  • Sesiones de ejercicio que deben realizarse de tres a cinco días por semana y que duren de 20 a 30 minutos. Estos programas pueden mejorar la tolerancia al ejercicio, aunque el déficit en la ventilación de pacientes con la EPOC va a limitar la intensidad de estos ejercicios al nivel que se   requiera para acondicionar también el sistema cardiovascular.

  • La intensidad de los ejericios está seleccionada de acuerdo con la motivación del paciente, los niveles en que el paciente puede tolerar la disnea, y si el paciente puede ser supervisado. Debe hacérsele saber al paciente que mientras más eficientes sean sus músculos, menos oxígeno se necesitará para realizar el mismo tipo de ejercicio.

  • La tolerancia al ejercicio puede desarrollarse comenzando con caminar pequeñas distancias, e ir tan lejos como le sea posible al paciente sin desarrollar disnea, y después aumentar paulatinamente a medida que su sistema cardiorespiratorio lo tolere. Si los pacientes desarrollan disnea, ellos pueden parar y descansar mientras utilizan la técnica de la respiración con labios fruncidos. En el invierno los pacientes pueden caminar en áreas de centros comerciales climatizados. Otra alternativa es el ejercicio con bicicleta, lo que puede realizarse con bicicletas fijas dentro del hogar, pudiendo el paciente ejercitar independientemente de las condiciones climáticas exteriores.

El ejercicio con resistencia (utilizando pesas) es recomendado para pacientes que tienen debilidades en grupos musculares específicos. El entrenamiento de las extremidades superiores es de especial importancia, ya que muchos pacientes con la EPOC desarrollan una disnea intensa y alteran su patrón de ventilación cuando ejecutan actividades diarias donde intervienen las extremidades superiores, tales como levantar objetos o el aseo y cuidados personales. Esto se debe a que el ejercicio con las extremidades superiores exige mucho más esfuerzo ventilatorio que el mismo tipo de ejercicio cuando se utilizan las extremidades inferiores. Los ejercicios para entrenar las extremidades superiores pueden compensar esta situación reduciendo las necesidades metabólicas y ventilatorias requeridas por la actividad de los miembros superiores.

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Última revisión en 05/06/2012


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